En 2009 alguien — o un grupo de personas — bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto publicó un documento de 9 páginas que cambió la forma en que el mundo piensa sobre el dinero.

No fundó un banco. No pidió permiso a ningún gobierno. Simplemente publicó el código y lo largó al mundo.

Ese documento describía Bitcoin.

Qué es Bitcoin

Bitcoin es dinero digital descentralizado.

Descentralizado significa que no hay ningún banco, gobierno ni empresa que lo controle. No existe un servidor central que pueda ser apagado. No existe una autoridad que pueda congelarte la cuenta o imprimirlo a voluntad.

Funciona en una red de miles de computadoras alrededor del mundo que verifican y registran cada transacción. Esa red se llama blockchain — tema del próximo artículo.

Podés enviar Bitcoin a cualquier persona en cualquier país del mundo en minutos, sin pedir permiso a nadie y sin que ningún intermediario se quede con una comisión importante.

Por qué importa

Para entender por qué Bitcoin importa, hay que entender el problema que resuelve.

El dinero tradicional depende de la confianza. Confiás en que el banco no va a quebrar. Confiás en que el gobierno no va a imprimir tanto dinero que el tuyo valga menos. Confiás en que nadie te va a congelar la cuenta.

En Latinoamérica sabemos bien lo que pasa cuando esa confianza se rompe. Argentina con el corralito. Venezuela con la hiperinflación. Paraguay, Colombia, Bolivia con la devaluación constante. El dinero de la gente evaporándose por decisiones que tomaron otros.

Bitcoin propone algo diferente. Un dinero cuyas reglas están escritas en código y no pueden ser cambiadas por ningún gobierno ni banco central. Un dinero con emisión limitada — solo van a existir 21 millones de Bitcoin en toda la historia. Nunca más.

Esa escasez programada es lo que le da valor. El oro es escaso porque hay poco en la tierra. Bitcoin es escaso porque el código lo dice — y nadie puede cambiarlo.

¿Es una estafa?

Es la pregunta que más se repite.

Bitcoin lleva más de 15 años funcionando sin interrupciones. Sobrevivió a gobiernos que intentaron prohibirlo, a crisis financieras, a hackeos de exchanges, a ciclos de caída del 80% y a declaraciones de muerte de parte de expertos que después tuvieron que retractarse.

Una estafa no sobrevive 15 años.

Lo que sí existen son estafas que usan el nombre de Bitcoin o de cripto para robar. Proyectos falsos, esquemas piramidales, promesas de retornos garantizados. Eso es real y hay que tener cuidado.

Pero Bitcoin en sí mismo — el protocolo, la red, la tecnología — no es una estafa. Es una tecnología que resuelve un problema real.

¿Vale la pena comprar Bitcoin?

La alpaca no es asesora financiera y esto no es recomendación de inversión.

Lo que sí podemos decir es esto. Bitcoin es el activo de mejor rendimiento de la última década. También es uno de los más volátiles — cayó 80% en 2018, 50% en 2022, y en ambos casos se recuperó y superó sus máximos anteriores.

No es para todo el mundo. No es para quien necesita el dinero en el corto plazo. No es para quien no puede tolerar ver su inversión caer a la mitad sin vender en pánico.

Para quien entiende lo que compra, tiene horizonte de largo plazo y solo pone lo que está dispuesto a perder — históricamente ha sido una buena decisión.

Un dato para cerrar

Si hubieras comprado $100 de Bitcoin en 2015, hoy tendrías más de $50.000.

Si hubieras comprado $100 en el pico de 2021 y vendido en el piso de 2022, hubieras perdido más del 70%.

El timing importa. El largo plazo importa más.

La alpaca no para. Seguí aprendiendo, seguí invirtiendo.

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