La mayoría de la gente que invierte piensa solo en acciones.
Pero hay otro mundo. Más tranquilo. Más predecible. Menos glamoroso.
Se llama renta fija. Y los bonos son su instrumento principal.
Qué es un bono
Un bono es un préstamo que vos le hacés a alguien — un gobierno o una empresa.
Esa entidad te promete dos cosas. Primero, pagarte intereses periódicos mientras dure el préstamo. Segundo, devolverte el capital completo al vencimiento.
El gobierno americano emite bonos del Tesoro — Treasuries. Las empresas emiten bonos corporativos. Los estados y municipios emiten bonos municipales.
Todos funcionan con la misma lógica básica.
La terminología que necesitás saber
Principal o face value — el monto que prestás. Generalmente $1.000 por bono.
Cupón — la tasa de interés que te pagan. Si el cupón es 4% anual sobre $1.000, recibís $40 por año — generalmente en pagos semestrales de $20.
Vencimiento — la fecha en que te devuelven el capital. Puede ser 2 años, 10 años o 30 años.
Yield — el rendimiento real del bono considerando el precio al que lo comprás en el mercado secundario. No siempre es igual al cupón.
El bono del Tesoro americano — el más importante del mundo
El bono del Tesoro a 10 años de Estados Unidos es el activo de referencia del sistema financiero global.
Su yield — rendimiento — mueve mercados. Afecta las tasas hipotecarias. Influye en el costo del crédito en todo el mundo.
A principios de abril de 2026, el bono del Tesoro a 10 años rinde alrededor del 4.31% anual. Eso es lo que recibe quien presta plata al gobierno americano por 10 años.
La relación inversa que confunde a todos
Precio del bono sube → yield baja.
Precio del bono baja → yield sube.
Parece contraintuitivo. Pero tiene lógica.
Si compraste un bono con cupón de 4% y las tasas del mercado suben al 5%, tu bono vale menos — nadie va a pagar lo mismo por un bono que rinde 4% cuando puede conseguir uno nuevo al 5%.
Por eso cuando la Fed sube tasas, los bonos caen de precio. Y cuando las baja, suben.
Bonos vs acciones — cuándo usar cada uno
Las acciones dan más retorno en el largo plazo. Históricamente, mucho más.
Pero los bonos tienen una ventaja que las acciones no tienen — previsibilidad. Sabés exactamente cuánto vas a cobrar y cuándo te devuelven el capital.
Para alguien que necesita ingresos predecibles — un jubilado, alguien que no puede tolerar volatilidad — los bonos tienen mucho sentido.
Para alguien joven con horizonte largo — las acciones ganan casi siempre en el largo plazo.
La mayoría de las carteras serias mezclan los dos.
La alpaca no para. Seguí aprendiendo, seguí invirtiendo.
