En el artículo anterior hablamos de opciones.

Las opciones te dan un derecho. Los futuros te imponen una obligación. Esa diferencia cambia todo.

Qué es un contrato de futuros

Un futuro es un acuerdo entre dos partes para comprar o vender un activo a un precio fijo en una fecha futura determinada.

No es optativo. Si compraste el contrato, estás obligado a cumplirlo — a menos que lo vendas antes del vencimiento.

Los futuros se usan sobre commodities — petróleo, oro, trigo, maíz — sobre índices bursátiles, sobre divisas y sobre tasas de interés.

El origen de los futuros — más viejo de lo que pensás

Los futuros no nacieron en Wall Street.

Nacieron en los mercados agrícolas del siglo XIX. Un agricultor que iba a cosechar trigo en 6 meses quería asegurar el precio hoy para no depender de lo que pasara con el mercado en ese momento. Un comprador de trigo quería asegurar el suministro a un precio conocido.

El futuro resolvía ese problema para los dos. Precio acordado hoy. Entrega en el futuro.

Cómo funciona en la práctica actual

Hoy muy pocos contratos de futuros terminan en entrega física del activo. La mayoría se liquidan en efectivo antes del vencimiento.

Ejemplo. Creés que el precio del petróleo va a subir. Comprás contratos de futuros de petróleo a $80 el barril. Si el precio sube a $95, vendés los contratos antes del vencimiento y te quedás con la diferencia.

Si baja a $65, perdés la diferencia. Sin límite teórico de pérdida en posiciones sin cobertura.

El apalancamiento — la parte que hay que entender bien

Los futuros operan con margen — depositás una fracción del valor total del contrato para controlarlo.

Eso multiplica las ganancias. Y multiplica las pérdidas exactamente igual.

Con $10.000 podés controlar un contrato que vale $100.000. Si el mercado se mueve 1% a tu favor, ganás $1.000 sobre $10.000 — 10% de retorno. Si se mueve 1% en contra, perdés $1.000 — 10% de pérdida.

El apalancamiento es la razón por la que los futuros son instrumentos para inversores con experiencia y capital suficiente para absorber volatilidad.

Para qué sirven realmente

Para cobertura — el uso original y más legítimo. Empresas que quieren fijar costos de insumos o precios de venta.

Para especulación — traders que apuestan a movimientos de precio en commodities, índices o divisas.

Para arbitraje — aprovechar diferencias de precio entre mercados.

El inversor individual promedio generalmente no necesita operar futuros directamente. Pero entender cómo funcionan explica por qué el precio del petróleo mueve los mercados como lo hace.

Eso es todo por hoy. La alpaca vuelve a sus gráficos.

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